EQUIPO 6: CONTINUACION SOBRE LA REGULACION DE LAS TELECOMUNICACIONES EN VENEZUELA
Modelos de Regulación de las Telecomunicaciones en Venezuela:
.Apertura del las telecomunicaciones. Concepción.
El 27 de noviembre de 2000 vence el privilegio de concurrencia limitada otorgado por la República a Compañía Anónima Nacional de Teléfonos de Venezuela y, en consecuencia, a partir de tal fecha cualquier interesado que haya obtenido la correspondiente habilitación administrativa, de conformidad con el ordenamiento jurídico vigente, podrá prestar servicios básicos de telecomunicaciones en el país.
A tales efectos, el Ejecutivo Nacional tiene la obligación legal de realizar todas las acciones necesarias para asegurar que, a partir del día siguiente de la cesación del privilegio de concurrencia limitada, los operadores que hayan cumplido con los requisitos establecidos puedan explotar los servicios básicos de telecomunicaciones.
1) Concepción del proceso de apertura.
La inclusión de nuevas empresas prestadoras de servicios básicos de telecomunicaciones en el mercado venezolano constituye el momento cumbre de la transformación del sector de las telecomunicaciones, iniciada en 1991 con la privatización de la C.A.N.T.V.
En este momento, los esfuerzos del Estado están destinados a diseñar e implementar una política coherente que asegure tanto la libertad de empresa de los operadores y el beneficio privado en la realización de la actividad, como la protección de los intereses de los usuarios y el desarrollo integral del país.
Con la apertura total del sector de las telecomunicaciones, Venezuela avanza hacia la sociedad del conocimiento, y al mismo tiempo promueve el progreso social, económico y tecnológico. La entrada de nuevas empresas operadoras de servicios de telecomunicaciones, aunada a la actuación en el ámbito internacional en el ejercicio de la presidencia del Comité Andino de Autoridades de Telecomunicaciones (CAATEL), la membresía en la Directiva de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y el desarrollo del proyecto satelital Simón Bolívar, permitirá a Venezuela posicionarse en los mercados internacionales para convertirse en líder regional de las telecomunicaciones.
Por otra parte, el fenómeno de la convergencia de tecnologías, al permitir una mayor eficiencia en la utilización de las redes de telecomunicaciones, así como la convergencia de los servicios, posibilita a las empresas la prestación no sólo de servicios básicos de telecomunicaciones, sino también de una diversidad de otros servicios.
En consecuencia, el Ejecutivo Nacional ha considerado que la apertura de los servicios básicos de telecomunicaciones no puede ser entendida de manera aislada, sino que debe conllevar al relanzamiento de la actividad de todo el sector. Así, se aprovecha la presente oportunidad no sólo para crear y ordenar las bases que han de enmarcar la transición hacia la libre competencia en los mercados de los servicios básicos de telecomunicaciones, sino también para crear condiciones que incentiven a los inversionistas privados a participar activamente en beneficio del desarrollo del sector.
2) Plataforma para el desarrollo de la Apertura
La novísima Carta Magna ha brindado el basamento estructural necesario para el desarrollo de la actividad económica en el país, al establecer un conjunto de garantías dirigidas a proteger derechos fundamentales, tales como: el derecho de propiedad, la libertad económica, la protección a la iniciativa privada y el desarrollo de los mercados en libre competencia.
El Estado venezolano utilizará diversos instrumentos destinados a establecer las bases de la actividad de las telecomunicaciones, con el objeto de modernizar el sector, promover la inversión y dotar a los particulares de reglas claras y confiables que permitan un mejor desarrollo de la actividad. Dichos instrumentos son: la Ley Orgánica de Telecomunicaciones, el Plan Nacional de Telecomunicaciones, el Marco para las inversiones en el sector y el Reglamento de Apertura del Servicio de Telefonía Básica.
3) Plan Nacional de Telecomunicaciones.
El Plan Nacional de Telecomunicaciones tiene como norte fundamental el insertar a Venezuela en la Sociedad del Conocimiento, promoviendo de manera eficaz el desarrollo de las telecomunicaciones e impulsando el crecimiento económico, a través del establecimiento de una visión clara del sector, proporcionando, a su vez, herramientas de soporte a decisiones políticas, regulatorias, de planificación y de inversiones.
La visión plasmada en el Plan Nacional de Telecomunicaciones es consolidar una sociedad desarrollada, rica en conocimientos e información, al alcance de todos, en cualquier momento y cualquier lugar, provista de una infraestructura de vanguardia que la convierta en líder de la región.
En este sentido, contiene objetivos a corto, mediano y largo plazo orientados a dirigir las decisiones del gobierno para promover el desarrollo del sector y establece las metas para el logro de esos objetivos.
4) Marco de inversiones nacionales y extranjeras en el sector.
La Ley Orgánica de Telecomunicaciones prevé que las habilitaciones administrativas para realizar actividades de telecomunicaciones y las concesiones para el uso y explotación del espectro radioeléctrico podrán ser otorgadas a personas de cualquier nacionalidad, siempre que estén domiciliadas en el país, sin perjuicio de lo dispuesto en los tratados internacionales suscritos y ratificados por la República.
Cabe destacar que la participación de la inversión extranjera en el ámbito de las telecomunicaciones sólo podrá limitarse en el caso de los servicios de radiodifusión sonora y televisión abierta.
Descripción del sector de las Telecomunicaciones
a) Características técnicas del sector
El análisis económico de las características de la industria de telecomunicaciones abarca dos aspectos: Por un lado, los componentes físicos, dentro de los cuales se destaca como elemento fundamental, la red; por el otro, el abanico posible de servicios de telecomunicaciones.
Una red de telecomunicaciones es un sistema de medios interconectados diseñado para transmitir voz, datos, e imágenes entre otras unidades de información entre una multiplicidad de usuarios y localidades. La descripción técnica de la red implica varios niveles de interconexión. La red local está compuesta por los equipos terminales de los suscriptores los cuales están conectados mediante líneas telefónicas a sus centrales respectivas. Las centrales telefónicas realizan la conexión requerida en una llamada telefónica entre un par de suscriptores de la misma localidad. Ahora bien, la comunicación entre diferentes ciudades o regiones se lleva a cabo a través de circuitos de larga distancia nacional llamados redes troncales conmutadas.
Basados en la utilización de instalaciones físicas, las redes pueden ser clasificadas como alámbricas e inalámbricas. Como su nombre lo indica, las redes alámbricas son aquellas que efectivamente utilizan las instalaciones de redes tales como el cableado. Por su parte, las redes inalámbricas son las que utilizan medios tecnológicos distintos a los físicos, tales como las redes satelitales.
Las redes de telecomunicaciones tienen una estructura vertical natural que integra los distintos niveles de la red, desde las conexiones locales hasta las nacionales, haciendo posible que la comunicación se realice entre dos suscriptores ubicados en cualquier región en donde haya sido desarrollada la red. Finalmente, las redes nacionales están conectadas con la red internacional lo que permite la comunicación entre los países del mundo.
Originalmente, los componentes físicos ubicados entre los terminales telefónicos y las distintas centrales y estaciones estaban compuestos por líneas unidas por postes. Posteriormente, estas líneas fueron sustituidas por sistemas de cableado (aéreo y/o subterráneo). Así mismo, los llamados cables coaxiales reemplazaron los cables de cobre utilizados inicialmente para la transmisión de larga distancia. A su vez, los avances tecnológicos permitieron el rápido reemplazamiento de los cables coaxiales por los de fibra óptica y por las transmisiones de microondas (terrestres y por bases satelitales).
Con respecto al segundo componente de la industria, esto es, la variedad de servicios de telecomunicaciones cabe decir que las innovaciones tecnológicas, así como las presiones económicas y políticas, han propiciado el surgimiento de nuevos servicios de telecomunicaciones, precipitando de esta manera la evolución del entorno del sector tanto a escala nacional como internacional. Con ello se ha obligado a los involucrados en el sector (operadores y hacedores de políticas) a revisar el conjunto de definiciones tradicionales que han caracterizado los servicios en el sector y la manera cómo éste ha sido organizado.
Es necesario destacar algunas particularidades importantes que definen el tipo de incentivos que los operadores en el sector tendrán en cuenta al establecer sus modos de comportamiento y relacionamiento empresarial, lo que es indispensable para precisar el marco regulatorio deseable:
En primer lugar, que la tecnología utilizada para ofrecer los diversos servicios de telecomunicaciones se considera "específica".
Además, que el sector había sido tradicionalmente considerado como un "monopolio natural", por sus elevadas economías de escala tanto a niveles gerenciales como administrativos y operacionales. Ello generaba un claro problema en la prestación eficiente y asequible a todos los segmentos de la población, y por consiguiente, un alto índice de penetración telefónica con curvas de demanda inelástica, bajo condiciones de competencia.
Adicionalmente, el funcionamiento del sector depende de la utilización del espectro radioeléctrico como recurso escaso el cual es indispensable para servir de vehículo a las transmisiones que son la base del funcionamiento del sector.
b) Características del sector en Venezuela
Según ha indicado Araujo Juárez, los servicios de telecomunicaciones están organizados en Venezuela según las siguientes categorías:
Servicios Básicos de Telecomunicaciones: son los servicios de telefonía conmutados locales, nacionales e internacionales.
Servicios Básicos de Telecomunicaciones Locales: "Servicios de telefonía conmutados que operan dentro de un área de servicio local y utilizan una red básica de telecomunicaciones, excluyendo los Servicios Básicos de telecomunicaciones de larga distancia, y
Servicios Básicos de Telecomunicaciones de Larga Distancia: "Servicios de telefonía conmutados nacionales que operan entre áreas de servicio locales diferentes y utilizan una Red Básica de Telecomunicaciones y servicios de telefonía conmutada internacional proveniente de o dirigido a la República de Venezuela.
Sistema Móvil Celular: Sistema de telefonía pública que utiliza la tecnología celular con capacidad de interconexión, con la red básica de telecomunicaciones para operar en un área geográfica en la banda "A" o en la banda "B".
Redes Privadas de Telecomunicaciones: Sistemas de telecomunicaciones propios destinados a proveer medios de transporte de señales punto a punto y punto a multipunto de voz, texto, imagen, vídeo o datos, integrados o no, a través de cualquier medio. Además de los indicados anteriormente existen otros servicios no definidos en reglamentos o legislación tales como servicios de valor agregado, concentración de enlaces y telecomunicaciones directas por satélite desarrollados en los contratos de concesión otorgados por Conatel.
Servicios de Valor Agregado: Son aquellos que, mediante el uso de redes de Telecomunicaciones y la adición de equipos, sistemas y aplicaciones informáticas, proveen facilidades como correo electrónico, vídeo texto, acceso a archivos electrónicos de datos, telebanca, imagen, correo de fax y similares telecomunicaciones que soportan o transmiten y procesan información de cualquier naturaleza. Estos servicios pueden ser el correo electrónico, la transferencia electrónica de fondos, al acceso al Banco de Datos, entre otros.
Servicios de Concentración de Enlaces (o comúnmente llamados Trunking): Comprenden las comunicaciones bidirecionales y móviles, a través de un sistema de Concentración de Enlaces. Estos servicios pueden ser de varias formas:
Servicios de Telecomunicaciones Directas por Satélite: Integran cualquier servicio de telecomunicaciones o cualquier combinación de los mismos, con transmisión unidireccional o bidireccional con capacidad de interacción y calidad ajustada a las normas internacionales, que llega al terminal del usuario final, de manera directa, mediante enlace por satélite.
Servicios de Radiocomunicaciones Móviles Terrestres: Estos consisten en la operación de una red de telecomunicaciones diseñada para prestar servicios de punto a multipunto de comunicaciones, de monitoreo y/o radiolocalización.
Servicios de Telemedicina: Son aquellos servicios de telecomunicaciones móviles que, a través de la infraestructura necesaria para la transmisión de las señales de voz o de datos necesarios, prestan los servicios de telemetría, asistencia médica y chequeo de pacientes a domicilio.
Servicios de Radiomensajes Personales: Son aquellos servicios de transmisión de mensajes, mediante emisiones radioeléctricas con carácter selectivo y receptores en poder de los usuarios del mismo. Estos se encuentran regulados en el Reglamento de Radiomensajes Personales.
c) Importancia del sector en el país; breve enfoque social, cultural y económico Se puede asegurar, para discernir sobre la problemática actual y a futuro de las ventajas competitivas del mercado venezolano, que las industrias culturales apoyadas en los medios de comunicación, las Telecomunicaciones (extensión telemática, redes), las nuevas tecnologías comunicacionales e informáticas productoras de bienes de capital y, aquellas en relación directa con actividades comerciales, se han transformado en los principales agentes de una economía hacia "sociedades de servicios" o "de conocimiento" así como de mensajes, bienes y servicios del desarrollo cultural. Frente, a tal expansión y diversidad industrial de los mercados culturales y comunicacionales en Venezuela, nos resulta evidente el lugar estratégico que deberían ocupar en una agenda de prioridades sobre la competitividad de las industrias venezolanas (ver Cuadro N° 1).
De acuerdo a las proyecciones de IDC (International Data Corporation) el tamaño o valor del mercado de Tecnología de la Información y Telecomunicaciones (TIT) en Venezuela suman 3.854 millones de dólares para 1998 generando alrededor de 45.000 puestos de trabajo, con una inversión de 1.400 millones de dólares en Telecomunicaciones en 1998 (Computación Global, Enero 1999). En los últimos siete años las inversiones en sector de Telecomunicaciones sobrepasaron los 6.000 millones de dólares y 390 millones de dólares se han cancelado al Fisco por impuesto desde 1991 hasta 1998, según estimaciones de la Cámara de Empresas de Servicios de Telecomunicaciones (CASETEL).
De igual modo, se espera que en los próximos cinco años el sector de las Telecomunicaciones en Venezuela atraerá inversiones que oscilan entre 3.000 y 4.000 millones de dólares, de manera que junto al sector de minería, acero y hierro, esta área económica se encuentra entre las más atractivas (MILAZZO, Belinda. 1998). Según perspectivas de CONAPRI, tiene una participación en el Producto Interno Bruto (PIB) de 6%, mientras que en 1991 cuando se inició el proceso de apertura alcanzó 2% y, se presume que podría llegar a alcanzar el 10% del PIB en un plazo de cuatro a cinco años. Así mismo, las proyecciones hacia el año 2000 cuando haya total apertura del sector de Telecomunicaciones a la competencia de otras empresas generarán al país una inversión inicial de 1.000 millones de dólares en telefonía básica, según datos de CONATEL.
Los sistemas de información (SI, conjunto de metodologías y software de aplicación), la naturaleza de las nuevas tecnologías de información y comunicación en sí misma (computadoras, software de sistema, telecomunicaciones) y la gestión de la información (GI) atraviesan por modificaciones tecno-económicas de gran alcance que se basan en una combinación de innovaciones radicales e incrementales, junto con innovaciones organizativas, como un conjunto de capacidades emprendedoras, estratégicas, de decisión y gerenciales.
El rápido desarrollo de esta nueva era tecnológica con base en la información, o bien, como se le está denominando, hacia una "sociedad de la información sin control y sin secretos", ha alterado radicalmente el viejo paradigma fordista. Se trata de la recomposición estratégica del mercado en términos de ventajas competitivas de costo, diferenciación y alcance de los productos (bienes y servicios) que se ofrecen. Por supuesto, este nuevo Paradigma Tecnoeconómico surge, sin lugar a dudas, de las persistentes presiones competitivas tecnológicas para mantener la rentabilidad y la productividad de los sectores industriales pero también de los límites percibidos al crecimiento del viejo estilo de producción masiva.
Por supuesto, si bien es cierto que Venezuela ocupa el cuarto lugar en inversiones en tecnología de información y telecomunicaciones en América Latina, después de México, Brasil y Argentina, es importante destacar como apunta Migdalia Pineda de Alcázar (Junio 1999, en Revista Latina de Comunicación Social) que las nuevas formas de socialización factibles de realizar a través de estas redes tienden a aumentar los desequilibrios por zonas, individuos y grupos sociales. Para 1997 Venezuela tenía 128,3 líneas por cada 1.000 habitantes, posición superior a Brasil que tiene 115,6 líneas, a México que cuenta con 94,2 e India que posee 17,9. No obstante, sigue siendo baja en comparación con los parámetros de los países más avanzados en esta área tecnológica; todavía persisten fuertes desequilibrios entre la telefonía básica y la de valor agregado y, entre la urbana y la rural
La globalización que afecta a la generalidad de las actividades económicas tiene, también, reflejo en el sector de las industrias culturales y de la comunicación. Grandes grupos transnacionales se constituyen en dominadores de la oferta y comercialización de buena parte de las mercancías culturales de los países latinoamericanos, mientras la dinámica empresarial que se ha instaurado en los últimos años convierte a estas últimas en origen y destino de amplios movimientos de capital (compra, fusiones, absorciones) y empresas con altas tasas de beneficio.
Hay pocas dudas de que las autopistas de la información y los servicios multimedia vayan a ser el eje de las telecomunicaciones a mediano plazo. Para que ello sea posible las empresas operadoras de redes miden cuidadosamente los servicios que van a ofrecer (siempre contrastados con sus usuarios potenciales) y las inversiones que van a ser necesarias. Y este nuevo patrón tecno-económico está condicionado a gastos previos en Investigación y Desarrollo (I&D), que han alterado las ventajas comparativas de las naciones. La posible transición de las redes actuales de telecomunicación a las futuras "autopistas de la información" (definida como un conjunto de redes de banda ancha, de manejo flexible, con un elevado nivel de inteligencia y con un acceso prácticamente universal) no parece que se vaya a realizar de una manera única y acompasada, sino que se tratará de una convergencia tecnológica cuya evolución dependerá mucho de los recursos dedicados a actividades de I&D, que deberán enfrentar los países de la región para superar las grandes diferencias entre el norte y el sur que históricamente se arrastra.
Regulación en el sector de telecomunicaciones:
a) Antecedentes de la regulación de Telecomunicaciones en Venezuela
El cambio institucional es un proceso complicado y de difícil instrumentación. Aunque las instituciones formales pueden ser cambiadas inmediatamente como resultado de decisiones políticas o judiciales, las costumbres, tradiciones, códigos de conducta y otras instituciones informales son mucho más resistentes al cambio.
En general, los instrumentos de regulación tienden a solidificarse, y a divorciarse por tanto del contexto temporal y local que les da sentido. Así mismo, el ente regulador tiene la función de transformar acuerdos ocasionales en normas y de ayudar a fortalecer los actores, creando las condiciones para que los comportamientos se adapten a las nuevas condiciones. Ello no es fácil, dado el conjunto de incentivos que inhiben el interés del ente por regular conforme al bienestar público.
En el sector de telecomunicaciones, como en otros servicios de utilidad pública como el eléctrico y el de agua, la principal justificación para la intervención del Estado había sido la de considerar que este sector poseía una estructura industrial propia de un monopolio natural.
En efecto, debido a la especificidad de las inversiones en el sector, la competencia entre los agentes económicos se consideraba prácticamente imposible ya que los altos costos tecnológicos hacían que, al ingresar en el mercado de telecomunicaciones, el empresario quedase atado al mismo al no poder recuperar su inversión dada la naturaleza específica de los activos empleados, que no era posible emplear en usos alternativos. Se concluía entonces, en que este sector requería elevados costos hundidos o costos no recuperables, lo que se constituye en una importante barrera a la entrada al mercado y a la competencia.
Igualmente, en tales condiciones las empresas que logran ingresar al sector suelen adquirir de este modo una posición de monopolio y por tanto, independencia global en su comportamiento, lo que en definitiva les permite limitar la producción e/o imponer precios superiores que los que de otro modo pudieran establecerse en una situación de competencia. Por lo tanto, la intervención pública en los casos de monopolios naturales se ha asociado a la idea de un control intenso, preferiblemente ejercido a través de una empresa del Estado, dirigido a evitar el abuso de poder de mercado. Por otra parte, dicha regulación también persigue capturar las ventajas de los monopolios naturales, a saber: que pueden vender a un precio inferior que el que existiría si operan dos o más empresas.
b) Primera etapa en el desarrollo de las telecomunicaciones. La CANTV.
Llegados a este punto es posible comprender la evolución del marco regulatorio del sector de telecomunicaciones, desde sus comienzos, en la década de 1930, hasta el presente; en buena medida dicha evolución ha estado asociada al destino de la Compañía Anónima Nacional de Teléfonos de Venezuela (CANTV).
El marco regulatorio del sector se inició en 1940 al dictarse la Ley de Telecomunicaciones, la cual ha regulado desde entonces las actividades de las telecomunicaciones en Venezuela. Guiada por la idea de mantener un control estatal intenso, dicha ley establece en su artículo 1º que el establecimiento y la explotación de todo el "sistema de comunicación telegráfica...corresponde exclusivamente al Estado". De esta manera, la planificación, regulación y control de las telecomunicaciones se ejercería a través del ministerio del ramo, esto es, el Ministerio de Transporte y Comunicaciones (MTC), (artículo 33 de la Ley Orgánica de Administración Central). En este sentido, la base del sistema organizativo de las telecomunicaciones se encontraba, hasta la creación de CONATEL, en el MTC, a través de la Dirección General Sectorial de Comunicaciones, la cual tenía dentro de su competencia la elaboración y evaluación de planes a mediano y largo plazo, el análisis de aspectos económicos, técnicos y financieros de los organismos estatales descentralizados de telecomunicaciones (empresas operadoras), la administración del espectro radioeléctrico, la elaboración de normas para el otorgamiento de permisos y certificados, para la instalación y operación de equipo de telecomunicaciones y para controlar la programación de las estaciones de radiodifusión sonora y audiovisual, así como el estudio y la evaluación de tarifas, entre otras atribuciones.
Así, dicho régimen ha sido considerado en varias ocasiones como un obstáculo de acceso al mercado, al excluir del sector de telecomunicaciones del posible ejercicio de la libertad económica, no obstante la posibilidad de otorgar permisos y concesiones a privados para operar en el sector.
Por su parte, la CANTV fue constituida legalmente en 1930 como una empresa privada, para explotar una red telefónica en el Distrito Federal y otras localidades, con base en una concesión otorgada por el entonces Ministerio de Fomento. Al ser la más exitosa, la CANTV fue adquiriendo progresivamente las demás empresas dedicadas a la explotación del servicio de telefonía. A partir de 1946 la CANTV tuvo que competir con el Ministerio de Comunicaciones, el cual en esa fecha comenzó a ofrecer servicios de telecomunicaciones (telégrafo y telefonía) con instalaciones propias. En 1953 y a pesar de que coexistían ambas empresas (la pública y la privada), el Gobierno Nacional adquirió las acciones de la CANTV y en 1965 le traspasó a esta empresa las instalaciones telefónicas del Ministerio de Comunicaciones, otorgándole una concesión por 25 años para operar en el sector como monopolio telefónico nacional. De esta manera, la CANTV se convirtió en el instrumento privilegiado del Estado para el desarrollo de los servicios telecomunicaciones. Los servicios de correos telégrafos, con su numerosa plantilla de empleados, permanecieron en dicho ministerio.
c) Segunda Etapa: Estancamiento del sector en los ochenta
Si bien hasta finales de la década de los setenta la CANTV emprendió un profundo proceso de desarrollo tecnológico, a comienzo de la década de los ochenta ya experimentaba un estancamiento en las inversiones y una progresiva erosión en la calidad del servicio, como consecuencia de los intereses políticos infiltrados en la alta gerencia de la empresa. Debido en gran medida al peso de los gastos financieros para servir una deuda externa de más de US$ 650 millones, CANTV arrojó pérdidas por primera vez en 1989, que se repitieron en 1990.
Dado el pobre desempeño del sector y las evidentes limitaciones del régimen regulatorio vigente para la fecha, se creó en el MTC una unidad denominada Grupo de Reestructuración de las Telecomunicaciones, adscrito directamente al Ministro y con la misión principal de diseñar e implantar la nueva estructura del sector. Dicha unidad tenía como objetivo la elaboración de un programa para el desarrollo del sector, así como la privatización de la CANTV y la reforma del sistema regulatorio, a través del diseño de un nuevo ente regulador de las telecomunicaciones.
Al aproximarse la expiración de la concesión de la CANTV en julio de 1990 se propuso la renovación de la concesión por otros 25 años o alternativamente, la privatización de la CANTV. Esta última propuesta buscaba reproducir la experiencia de otros países, como los Estados Unidos y algunos de América Latina. En ellos, se habían producido considerables avances tecnológicos, a través de las privatizaciones de empresas telefónicas públicas importantes, así como la apertura a la competencia del sector.
Posteriormente, con la reestructuración de las empresas del Estado, aplicada en el programa de ajustes económicos del Gobierno Nacional (1989-1993), se propuso la privatización de las empresas públicas, como programa prioritario de la reforma. Después de un arduo proceso de información, persuasión y negociación con los trabajadores de la compañía, la opinión pública y sectores del Congreso Nacional el 15 de noviembre de 1991 se llevó a cabo la licitación para la colocación del 40% de las acciones de la CANTV y se adelantó la venta del 11% de las acciones de la empresa a los trabajadores. Las acciones culminaron con la aprobación del contrato de concesión por la Comisión Bicameral especial del Congreso Nacional, con una duración de 25 años, período de exclusividad considerado necesario y suficiente para el desarrollo de la red de telefonía básica. En 1991 se creó mediante decreto presidencial la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL), con carácter de servicio autónomo sin personalidad jurídica y con autonomía de gestión, financiera y presupuestaria. Salvo lo relativo al control de programas de radio y televisión, CONATEL asumió las funciones adjudicadas hasta entonces a la Dirección General Sectorial de Comunicaciones, tal como lo establece el artículo 2 del referido decreto.
En resumen, el ente regulador de las telecomunicaciones tenía como objetivos generales lo siguiente:
1.- Garantizar a todos la oportunidad de acceso a los servicios básicos de telecomunicaciones,
2.- Contribuir al desarrollo del país mediante la definición de políticas generales para el desarrollo del sector,
3.- Promover el desarrollo tecnológico, a fin de facilitar el acceso al mercado de nuevos servicios,
4.- Regular y controlar la operación de los distintos servicios de telecomunicaciones prestados por las diversas operadoras, y
5.- Regular la prestación de los servicios desde el punto de vista económico financiero, a través de la determinación de las tarifas de los servicios prestados.
Fuentes: Informe sobre el Desarrollo Mundial de las Telecomunicaciones 1996-1997. Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Febrero 1997.
d) Tercera Etapa: Más allá de la privatización
Como ya se señaló, la CANTV, antes y después de su privatización, ha operado como un monopolio telefónico a escala nacional. Ello era posible originalmente, pues la tecnología aplicada para la prestación de los servicios de telecomunicaciones configuraba el sector como uno de monopolio natural. Era necesaria y suficiente la concentración del esfuerzo de inversión en un sólo agente (estatal) para el desarrollo de redes telefónicas.
Sin embargo, la evolución tecnológica tuvo un fuerte impacto sobre esta noción de monopolio natural en el sector de telecomunicaciones, que dejó de ser un servicio básico homogéneo e integrado. Hoy día, este sector integra un conjunto de servicios diversificados y fácilmente desagregables de los servicios básicos.
No obstante, la CANTV continuaba siendo un monopolio legal debido a que el contrato de concesión y la Ley que Regula la Reorganización de los Servicios de Telecomunicaciones aún la consideraban como tal. En esta última, se señalaba que la CANTV era la única empresa autorizada para establecer y explotar los siguientes servicios:
Servicios telefónicos nacionales, internacionales y rurales
Servicios de télex nacionales e internacionales
Radio-Teléfonos
Servicios de facsímil
Telefotografía
Transmisión de datos
Facilidades para la transmisión de programas de radio y TV
Servicios de telégrafos
Otros servicios
Como se observa, existía un conjunto amplísimo de servicios otorgados a la CANTV bajo el régimen de concurrencia limitada, lo que evidencia el carácter de virtual monopolio legal de CANTV en la oferta de los servicios de telefonía local (larga distancia nacional y larga distancia internacional).
Este régimen de monopolio legal a favor de la CANTV venció en noviembre del año 2000. A partir de entonces la telefonía básica y los servicios de larga distancia nacional e internacional se convierten en actividades económicas en los que podrán a entrar a competir nuevas operadoras.
Con ello era necesaria la unificación del sistema regulatorio con aquellos servicios de telecomunicaciones (telefonía móvil, valor agregado, redes privadas de comunicaciones, trunking, radiocontacto, etc.), los cuales ya están sometidos a un régimen de concurrencia. En estos sectores el otorgamiento de concesiones y permisos de operación a diferentes empresas interesadas, han creado subsectores con dinámicas de competencia bien definidas.
Ante esta nueva situación, es necesario presentar un nuevo diseño regulatorio que sea eficiente y equitativo.
Legislación. Ley Orgánica de las Telecomunicaciones.
a) Posición oficial de CONATEL: La ley de Telecomunicaciones y la Apertura según el gobierno Nacional.
El marco del proceso de apertura está fundamentado en la reciente Ley Orgánica de Telecomunicaciones, la cual contempla el régimen general que regula la prestación de los servicios de telecomunicaciones y contiene disposiciones expresas de carácter transitorio dirigidas a regular el proceso de apertura.
La regulación establecida en la nueva Ley Orgánica de Telecomunicaciones está dirigida a garantizar el derecho humano de las personas a la comunicación y a la realización de las actividades económicas de telecomunicaciones. En tal sentido, establece mecanismos expeditos, claros, públicos, igualitarios y reglados para la obtención de las respectivas habilitaciones administrativas. Asimismo, consagra la posibilidad de incorporar atributos adicionales a las habilitaciones administrativas y mecanismos transparentes para la obtención de la concesión de uso del espectro radioeléctrico.
En concordancia con la misión del Estado de garantizar la prestación de los servicios de telecomunicaciones en todo el espacio geográfico nacional, los operadores tienen la obligación de prestar los servicios de telecomunicaciones con base en estándares mínimos de penetración, acceso, calidad y asequibilidad económica, con independencia de la localización geográfica, a los fines de lograr la integración nacional, masificar el acceso a la información e impulsar el desarrollo de la educación y la salud.
5) Papel del Organismo Regulador
La Administración Pública de las telecomunicaciones está integrada bajo un esquema a dos niveles. En primer lugar, el Ministerio de Infraestructura tiene atribuida la dirección de las telecomunicaciones en el Estado, competencia que ejerce a través del establecimiento de las políticas y lineamientos generales que han de aplicarse en el sector, para asegurar, de tal forma, su concordancia con los planes nacionales de desarrollo que establezca el Ejecutivo Nacional.
Por otra parte, la Ley Orgánica de Telecomunicaciones ha descentralizado funcionalmente las competencias técnicas referidas a las telecomunicaciones mediante la creación de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, como un instituto autónomo dotado de autonomía técnica, financiera, organizativa y administrativa, adscrito al Ministerio de Infraestructura, y con competencias para la regulación, planificación, promoción, desarrollo y protección de las telecomunicaciones en todo el espacio geográfico nacional.
Además de estos cambios de orden jurídico, CONATEL inició en 1999 un proceso de fortalecimiento institucional orientado a asegurar una mayor eficiencia y capacidad técnica. En tal sentido, se han introducido cambios en la estructura organizacional, los recursos humanos y la infraestructura técnica.
La reestructuración administrativa permitió adecuar la estructura de CONATEL a los procesos que se llevan a cabo en su seno, con el objeto de optimizar las respuestas a las solicitudes de las empresas y usuarios de los servicios. Asimismo, ha invertido recursos y esfuerzos para capacitar a su personal en áreas técnicas, legales y económicas, y ha reforzado sus cuadros técnicos y gerenciales. En el aspecto de infraestructura técnica, actualmente se adelanta el desarrollo del Sistema Automatizado de Administración y Gestión del Espectro Radioeléctrico (SAAGER), el cual permite el monitoreo automatizado de las señales que son transmitidas a través del espectro radioeléctrico y la disponibilidad de bases de datos contentivas de la identificación de las empresas operadoras, habilitaciones administrativas, concesiones y recaudación de impuestos, entre otros.
Este esfuerzo, aunado a las nuevas políticas implementadas por el Ejecutivo Nacional y los postulados de la nueva Ley Orgánica de Telecomunicaciones han cambiado la concepción del organismo regulador de las telecomunicaciones en Venezuela. En efecto, el nuevo regulador es un verdadero administrador del sector de las telecomunicaciones y, principalmente, de los recursos escasos, con la misión de promover la inversión en el sector y coadyuvar en el fomento y la protección de la libre competencia en el sector, de la mano con la Superintendencia para la Promoción y Protección de la Libre Competencia. Asimismo, CONATEL se constituye en un árbitro efectivo de las controversias entre los operadores de telecomunicaciones y debe velar, de igual forma, por la calidad de los servicios prestados en el país.
6) Modelo de Apertura
Los lineamientos en materia de otorgamiento de habilitaciones administrativas y concesiones de uso; así como en materia de interconexión, numeración, acceso al portador de larga distancia, vías generales de telecomunicaciones, tasación, facturación y cobranza, tarifas, tasas contables y calidad de servicios, que a continuación se presentan, constituyen el marco general que orientará el proceso de apertura de los servicios básicos de telecomunicaciones en Venezuela.
En este sentido, el artículo 211 de la Ley Orgánica de Telecomunicaciones prevé la creación del "Reglamento de Apertura del Servicio de Telefonía Básica", instrumento normativo, que desarrollará los lineamientos expuestos en el presente documento, estableciendo las condiciones, limitaciones, requisitos y demás elementos necesarios para definir el proceso de apertura de este servicio.
7) Objetivos de la Apertura:
a) Transformar el sector de telecomunicaciones y convertirlo en uno de los ejes fundamentales para el crecimiento económico del país.
b) Promover nuevas inversiones que contribuyan a la diversidad, calidad, expansión y desarrollo de servicios de telecomunicaciones.
c) Facilitar el posicionamiento de Venezuela en los mercados regionales Andinos.
d) Promover el desarrollo social y la equidad.
- Principios Orientadores.
El proceso de apertura de los servicios básicos de telecomunicaciones requiere de la definición de principios que orienten la actuación tanto de los operadores de servicios de telecomunicaciones como del órgano regulador. En este sentido, la libertad económica, promoción de inversiones, la transparencia, la libertad tecnológica, la no discriminación, la libre competencia, la equivalencia de oportunidades, la eficiencia, la libertad de elección de los usuarios y la equidad social, constituyen las premisas básicas que fundamentan el proceso de apertura.
Libertad económica: En concordancia con la visión plasmada en la novísima Ley Orgánica de Telecomunicaciones, todo aquél que cumpla con los requisitos establecidos y con el procedimiento previsto, podrá obtener una habilitación administrativa que le permita explotar redes de telecomunicaciones.
Promoción de Inversiones: Con la finalidad de atraer capitales al sector y desarrollar esta rama de la actividad económica nacional, CONATEL ha adoptado una política de reducción sincerada de barreras de entrada a la prestación de servicios de telecomunicaciones, eliminando la imposición de costos adicionales para el otorgamiento de las habilitaciones administrativas.
Libre Competencia: El Estado impulsará una apertura amplia y ordenada de las telecomunicaciones, procurando un ambiente de libre y leal competencia en el mercado, motivando el surgimiento de nuevos actores y promocionando la expansión y distribución de los capitales en el sector. A tales efectos y en el marco del nuevo ordenamiento jurídico, será especialmente vigilante de inhibir aquellas prácticas que distorsionen la dinámica de un mercado saludable. En este sentido, CONATEL coadyuvará a la Superintendencia para la Promoción y Protección de la Libre Competencia en la defensa de la competencia, para lo cual ambos organismos han suscrito un convenio interadministrativo.
Equivalencia de Oportunidades: En consonancia con lo establecido en el artículo 113 de la Constitución, el artículo 211 de la nueva Ley Orgánica de Telecomunicaciones faculta a CONATEL para adoptar las medidas que permitan crear las condiciones necesarias para la apertura de los servicios básicos de telecomunicaciones, y le confiere la potestad de establecer regulaciones asimétricas con miras a fomentar la equivalencia de oportunidades entre los operadores existentes y entrantes, así como la competencia en el sector.
No Discriminación: CONATEL tiene la obligación de facilitar la entrada de los operadores al mercado, en condiciones no discriminatorias y de propiciar el acceso de los usuarios sin distinciones a los servicios de telecomunicaciones. Por otra parte, los operadores de servicios están obligados a negociar con todos sus homólogos los acuerdos que sean necesarios para la prestación de sus servicios y ofrecer los mismos a todo aquél que así lo requiera.
Transparencia: Con el objeto de permitir a todos los participantes en el proceso de apertura conocer los requisitos, características y aspectos relevantes del régimen de las telecomunicaciones en nuestro país, CONATEL debe establecer las Condiciones Generales de las habilitaciones administrativas, el Marco Normativo para la Numeración Nacional y el Cuadro Nacional de Atribución de Bandas de Frecuencia (CUNABAF). Asimismo, se prevé la obligatoriedad de la realización de consultas públicas para la producción y modificación de los actos normativos que dicte CONATEL y de las Condiciones Generales de las habilitaciones administrativas.
Libertad en el Uso de las Tecnologías: Con el objetivo de impulsar la modernización e innovación de los servicios de telecomunicaciones, se permite y facilita el ingreso de nuevas tecnologías al país, siempre que con ello no se desmejore el acceso a los servicios y su calidad y sin otras limitaciones que las derivadas de la normativa de uso del espectro radioeléctrico, la homologación de equipos y la legislación ambiental vigente.
Eficiencia en el uso del espectro radioeléctrico: CONATEL debe velar por la adecuada utilización del recurso espectral, tanto por su carácter de recurso escaso del dominio público como por su utilidad para la prestación eficiente de más y mejores servicios. En consecuencia, las porciones del espectro radioeléctrico de alta valoración económica serán otorgadas mediante el procedimiento de oferta pública legalmente establecido. El Estado velará porque el espectro radioeléctrico sea efectivamente utilizado por los concesionarios.
Libertad de elección: La entrada de nuevos actores en un escenario de efectiva competencia permitirá a los usuarios elegir al proveedor de servicios básicos de telecomunicaciones de su preferencia. CONATEL garantizará el respeto de los derechos de los usuarios y su posibilidad de acceso a los servicios en condiciones de igualdad, así como también, la posibilidad del usuario de cambiarse de un operador a otro sin más limitaciones que las previstas en la normativa correspondiente.
Equidad social: Uno de los principales objetivos del Estado consiste en asegurar que todos los habitantes de la República tengan acceso a servicios de telecomunicaciones eficientes y de calidad. En consecuencia, con miras a reducir la desigualdad social en sus múltiples manifestaciones y fomentar un desarrollo más integrado, CONATEL, en desarrollo de lo dispuesto en el artículo 5 de la Ley Orgánica de Telecomunicaciones, ha de diseñar políticas para contribuir con el logro de dichos objetivos. Ejemplos de ello lo constituyen la instalación de teléfonos públicos, la previsión de planes orientados a sectores de menores ingresos, el desarrollo de telecentros, la prestación de servicios bajo condiciones preferenciales de acceso y precios a escuelas, universidades, bibliotecas y centros asistenciales públicos y la institución del Servicio Universal.
Antecedentes e implicaciones del la nueva Ley
La promulgación de la Ley Orgánica de las Telecomunicaciones en junio de 2000 constituye un hito en la historia de un sector cuyo desarrollo ha sido ejemplar dentro de la economía venezolana. El sector de las telecomunicaciones es el único, aparte del petróleo, que mantuvo un crecimiento constante a lo largo de la década de los noventa. Tal comportamiento es una consecuencia del extraordinario auge de este sector en el mundo, pero también de la forma como ha sido manejado en el ámbito nacional.
Los servicios de telecomunicaciones y de radiodifusión surgieron en Venezuela, como en la mayoría de los países, en forma de actividades privadas, aunque sujetas a intervención del Estado. La ley de Telecomunicaciones de 1940 reservó al Estado la prestación de estos servicios, sea de manera directa o mediante permisos y concesiones a particulares para su establecimiento y explotación. La Compañía Anónima de Teléfonos de Venezuela (CANTV) fue establecida originalmente como una empresa de derecho privado, cuyas acciones fueron adquiridas por el estado en 1953, aunque con capacidad para venderlas de nuevo cuando lo considerase conveniente. Por ello fue posible privatizarla dentro del marco de la ley de 1940. CANTV recibió un contrato de concesión en 1965, recogida en la ley que regula la reorganización de los servicios de telecomunicaciones de ese año.
Durante los años 90 el sector experimentó extraordinarios cambios en gestación desde hacía décadas. La invención del transistor a comienzos de los 50 fue crucial en el avance de la electrónica del estado sólido, la cual ha hecho posible las comunicaciones digitales, los satélites y los microcomputadores. En paralelo con la revolución tecnológica se desarrolló una revolución institucional. En 1983, una decisión judicial abrió por primera vez a la competencia el servicio telefónico en Estados Unidos, y en 1984, la privatización de British Telecom comenzó a revertir la anterior tendencia a la estatización.
La apertura a la competencia y a la privatización transformaron el sector en el mundo entero, en particular en América Latina y en Europa Oriental. Venezuela se une a este proceso con el otorgamiento de la banda A de telefonía móvil celular a Telcel, en 1990, y la creación de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) y la privatización de CANTV en 1991. Esta empresa había alcanzado importantes logros en las décadas de los 60 y 70, con la automatización de los servicios locales y de larga distancia en todo el país. En los 80, cayó en un estancamiento, después del despido conflictivo de casi todo su equipo de ingenieros y otros profesionales que se oponían a la politización y al otorgamiento arbitrario de contratos de adquisición. Para 1990 la calidad de servicio era inaceptable, y la demanda acumulada no atendida alcanzaba cifras alarmantes.
El sector telecomunicaciones creció en los 90 gracias a las inversiones de CANTV, Telcel y otras empresas. a lo largo de la década CONATEL otorgó más de 200 nuevas concesiones. La inversión total se acercó a 10.000 millones de dólares. El sector ha llegado a representa más del 3% del PIB: duplicó la participación registrada a comienzos de la década. CANTV posee 3,6 millones de líneas fijas, e instaló más de 3000 Km de fibra óptica y media docena de cables submarinos internacionales. No obstante, la calidad del servicio telefónico no ha llegado a alcanzar las metas establecidas en el contrato de concesión. El crecimiento más espectacular fue el de la telefonía móvil celular que, gracias al sistema de prepago alcanza casi 5 millones de aparatos en uso. La expansión del acceso a Internet, si bien todavía limitado, posee un enorme potencial. La radiodifusión a experimentado también cambios notables, aunque menos espectaculares. El auge de la televisión por suscripción es uno de los más importantes, tanto vía satélite como por cable. En la radiodifusión sonora la innovación más importante, fue la difusión de la frecuencia modulada en la década de los 80. Mas que cambios técnicos, se debe destacar el papel desempeñado por los medios de comunicación durante los 90: informar y moldear la opinión pública y servir de foro para el debate nacional.
La expansión de las telecomunicaciones es impresionante en una década durante la cual la economía nacional ha pasado por serias dificultades. En 1990, los pronósticos apuntaban a un crecimiento del producto del 6 por ciento anual. Tal pronóstico se cumplió
entre 1990 y 1992; pero, a partir de ese año, el producto se estancó o se contrajo todos los años con excepción de 1995, cuando creció 3,95 por ciento y en 1997, cuando lo hizo 6,40 por ciento. Debido a la reducción de la demanda esperada, se hizo necesario reducir las metas de expansión contempladas en el contrato de concesión de Cantv. Para el año 2000, en lugar de 4,4 millones de líneas instaladas se contaba con cerca de cuatro millones. La demanda estaba prácticamente satisfecha para el nivel de tarifas establecido. La densidad telefónica alcanzó 13 teléfonos por cien habitantes, una cifra todavía baja. Sin embargo, no se había previsto el auge de la telefonía celular. Si se considera que el sistema de prepago permite el acceso a personas que normalmente no serían suscriptores del servicio fijo y se suma el número de suscriptores fijos, la densidad telefónica puede estar cercana a 20 suscriptores por cien habitantes.
Con la apertura a la competencia y la privatización. realizada en la mayoría de los países, han surgido empresas de telecomunicaciones globales que vienen adquiriendo las operadoras telefónicas nacionales. Ejemplos de ello son Telefónica de España, France Telecom y Bell South en América Latina. Este es un aspecto de la globalización que ha traido indudables beneficios a los países, al ofrecer mejor calidad en los servicios tradicionales y nuevas modalidades de servicio. Las tarifas han aumentado generalmente, pero tienden a reducirse en la medida en que se profundiza la competencia. La Cantv estatal y monopólica no hubiese podido alcanzar los resultados descritos, aun en las mejores condiciones. Empresas tan eficientes y prestigiosas como las telefónicas francesa y alemana fueron privatizadas para hacerlas más ágiles y competitivas. En las empresas latinoamericanas se ha requerido una inyección masiva de inversión, tecnología
y gerencia, con el respaldo de importantes empresas transnacionales, como han sido GTE y Bell South en el caso venezolano.
Estos cambios fueron posibles dentro del marco de la ley de 1940. Sin embargo, desde comienzos de los años noventa se señala la necesidad de una nueva ley adecuada a las realidades del sector. Se destacaba, particularmente, la carencia de disposiciones acerca de los contratos de concesión o de servicio, el derecho del ciudadano a la comunicación y su inviolabilidad. También se consideraba que la potestad del Estado para revocar concesiones era demasiado amplia y que era necesario regular a los operadores, no solamente a los servicios. Se proponían leyes separadas para los servicios de telecomunicaciones y radiodifusión. Un proyecto de Ley de Telecomunicaciones fue aprobado por la Comisión de Administración y Servicios de la Cámara de Diputados en primera discusión en mayo de 1991; pero transcurrieron nueve años antes de que se contara con una Ley Orgánica de Telecomunicaciones.
La nueva ley constituye un avance importante en la concepción de los servicios de telecomunicaciones. Deja de lado su definición anterior como servicio público y los caracteriza como actividad económica de interés general, Así, cualquier particular tiene derecho a prestarlos, sujeto a las regulaciones que establezca el Estado en aras del interés público; de allí la figura de las habilitaciones para las empresas operadoras y los atributos para caracterizar los servicios específicos. Un segundo pilar conceptual es la libre competencia como el mecanismo fundamental de funcionamiento, bajo la supervisión de Procompetencia, y recurrir a la regulación por excepción cuando la competencia no pueda surtir el efecto deseado.
Otros puntos fundamentales son la promoción de la convergencia de servicios, que corresponde a una tendencia manifiesta del sector, y la aspiración al servicio universal, cónsona con la relevancia otorgada actualmente a los servicios de telecomunicaciones como un medio para combatir la marginación económica y social. La figura de concesiones se conserva para el uso del espectro radioeléctrico, lo cual se justifica por tratarse de un bien público escaso. En la ley se establecen mecanismos transparentes para su adjudicación. La posibilidad de revocación de estas concesiones ha despertado inquietud en los medios de radiodifusión. Es necesario esperar los reglamentos y observar cómo será aplicada la ley en la práctica.
La expansión de las telecomunicaciones seguirá adelante en las próximas décadas y llegará a alcanzar la casi totalidad de los habitantes del planeta y buena parte de las máquinas y equipos que están a su servicio. Tal universalidad no significa necesariamente homogeneidad. La dotación de servicios abarcará una gama que va desde los servicios comunales mínimos hasta el acceso en banda ancha y multimedia, según las necesidades y la capacidad de pago de cada cual. La transmisión de información estará íntimamente asociada a la generación de contenidos y a su procesamiento, El control de esta red global puede estar concentrado en pocas manos, o disperso en muchas. No se puede prever el impacto de la comunicación universal, pero la Ley Orgánica de Telecomunicaciones parece un marco idóneo para el desarrollo del sector en las próximas décadas.
c) Pormenores de la Ley Orgánica de las Telecomunicaciones (LOT)
Mucho se ha hablado de la oportunidad de negocio que representa la nueva Ley de Telecomunicaciones. Pero, ¿sentirá el venezolano común el efecto de más de 200 artículos que comprende esta nueva Ley? El usuario común de Internet, televisión por cable, telefonía básica o pública, o cualquier otro mecanismo de comunicación automáticamente se convierte en un blanco directo de los nuevos parámetros legales del sector.
Los venezolanos permanecieron 40 años regidos por una ley que los mantuvo alejados del desarrollo desesperado de los sistemas de comunicación que entrelazaban naciones, apuntalaban sistemas económicos y elevaban la calidad de vida de sus habitantes.
La Ley de Telecomunicaciones de 1940 le confería el dominio de la actividad relativa a un Estado sin capacidad de inversión y exigía que 80 por ciento del capital social de la compañía de servicios debía ser nacional, lo cual ponía una camisa de fuerza a la millonaria inversión extranjera. La demostración máxima del fracaso de este modelo se demostró cuando, entre 1996 y 1997, una vez que se privatizó 40 por ciento de Cantv, se otorgó la primera concesión privada de telefonía celular y se empezó a hablar de la apertura del sector para el año 2000, en esa oportunidad los inversionistas foráneos invirtieron en tal medida que el sector generó 5,9 por ciento del Producto Interno Bruto. En medio de la recesión económica de la mayoría de los sectores productivos del país, las telecomunicaciones reportaron 20 por ciento de crecimiento. El camino recorrido y las proyecciones para este año hacen que el sector de telecomunicaciones sea identificado, conjuntamente con los índices de producción petrolera, como la actividad que más promete aportar buenas noticias al desarrollo económico del país. No en vano Fedecámaras otorgó al área de telecomunicaciones la categoría de sector empresarial.
La nueva Ley Orgánica de Telecomunicaciones (LOT) aprobada en mayo del año 2000 pone coto al monopolio que Cantv tenía en el servicio de telefonía básica para dar la bienvenida a inversionistas deseosos de comercializar los servicios hasta ahora reservados a la telefónica nacional y a pocas compañías de telefonía celular. Las áreas de nuevos productos se orientarán a radiomensajes personales, redes privadas de telecomunicaciones, telefonía celular, televisión por suscripción, telefonía pública y todos los tipos de transmisión de voz, datos y video existentes. La seguridad jurídica y económica que implica este marco legal activará la imaginación de los desarrolladores de tecnología y servicios para abarrotar al mercado venezolano de opciones que faciliten la actividad corporativa y la calidad de vida individual y familiar de los venezolanos.
La entrada en vigencia de la LOT se encuentra con el siguiente panorama: de cada 100 hogares venezolanos sólo 11 tienen acceso a la telefonía básica y de cada 100 habitantes cuatro tienen acceso a internet. Las metas de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) apuntan a que 75 por ciento de la población contará con el servicio de telefonía básica; 80 por ciento del país accederá al menos a un servicio de telecomunicaciones, y por lo menos 15 por ciento de la población tendrá acceso a internet.
El Ministerio de Infraestructura coordinará las acciones de Conatel, que será el órgano competente del Ejecutivo nacional en todo lo relativo a la regulación, administración y control de las telecomunicaciones regulados por esta ley. Conatel continuará con su función de aprobar los planes nacionales de telecomunicaciones y las concesiones de radiodifusión. Esta autoridad, que conjuntamente con las cámaras y representantes privados del sector impulsaron la materialización de este proyecto, ahora se mantendrán vigilantes para que la ley cumpla con todas sus promesas.
El desarrollo del Plan Nacional de Telecomunicaciones y la necesidad de una ley se enmarcó dentro de la definición de la infraestructura global de la información que hace la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) (organismo del cual Venezuela es miembro). Para la UIT hay tres industrias que van a integrar la tecnología: la industria de infraestructura de las telecomunicaciones y hardware, de aplicaciones y contenidos.
Jesse Chacón, gerente general de operaciones de Conatel, comenta que esta ley pretende reglamentar todas las aplicaciones que tengan que ver con el intercambio de información. El punto que ahora se avisora es el referente a la distinción entre telecomunicaciones e informática; al parecer, los dos mundos se debaten en una difusa frontera. Las telecomunicaciones deben ser entendidas como todo lo que signifique intercambio de información, incluyendo el protocolo de transporte y la industria de contenido a los que la ley se refiere. Lo cierto es que el Plan Nacional de Telecomunicaciones acuñó un concepto que engloba las telecomunicaciones en una sociedad de conocimiento en la que se garantice acceso y una política del Estado dirigida hacia el desarrollo de contenido, y otra direccionada a un cambio a la manera de enseñar y aprender. El Ministerio de Educación y el Ministerio de Ciencia y Tecnología controlarán las garantías que la ley ofrece en este sentido.
La LOT honra al usuario dedicándole todo un capítulo a sus derechos. Para Chacón, la ley trata de establecer un equilibrio entre dos principios, la libertad de empresa y los principios de atención directa al usuario (parámetros de calidad, metas especiales de cobertura mínima uniforme, protección, prestación de servicios a bajo costo). Mientras el modelo de apertura de Chile y Perú implica que el Fondo Universal destinado a universalizar el servicio se destina a dar acceso a la telefonía pública, el concepto venezolano trata de facilitar la información. La idea es que con 310 millardos de bolívares (ingresos estimados del fondo en el período 2001-2003) se atienda a 85 por ciento de la población rural.
La LOT tiene un gran reto que el ciudadano y el inversionista deben reclamar. La competitividad de las naciones depende en gran medida del estado de las tecnologías de la información. Las telecomunicaciones no solo tienen cabida en un marco industrial y comercial sino que forman parte de los sistemas sociales, salud, cultura, transporte, educación y el roce que la población tenga con el conocimiento en todos los niveles. En este contexto, el ciudadano se sitúa en una posición de ventaja: informado, bien servido y con múltiples opciones, alcanza un grado de exigencia y de demanda que lo posiciona en un nivel de vida por el que se mantiene en movimiento para que el mercado pueda satisfacerlo.
CONTINUARA....

GRACIELA RODRIGUEZ dijo
HOLA PROFE BUENOS DIAS
GRACIELA RODRIGUEZ
CI:18661472
SECCION G-002
10 Noviembre 2009 | 02:45 PM